
Dos Hermanas ha multiplicado su población por más de tres desde los años setenta, y eso se nota en los portales: conviven fincas del casco que nunca tuvieron hueco con promociones de Montequinto entregadas cuando el ascensor ya venía de serie. La consecuencia práctica es que en este municipio la primera pregunta no es cuánto cuesta, sino de qué año es el edificio.
Importa porque la convocatoria de accesibilidad de la Junta exige construcción terminada antes de 2006. Una parte del parque nazareno queda fuera por fecha, y entonces el planteamiento cambia entero: se pasa de calcular una ayuda a calcular una derrama completa y a decidir cómo se reparte en el tiempo. Buscamos ofertas para los dos escenarios y las explicamos por separado.
Tipos de finca de Dos Hermanas que piden ascensor
En el casco de Dos Hermanas todavía hay casas bajas y edificios de dos plantas donde una plataforma vertical resuelve el salto del zaguán mejor que una cabina. Un escalón por encima está el bloque de barriada de los setenta: cuatro alturas, patio interior compartido y escalera de dos tramos, que es de donde salen más peticiones de hueco nuevo. Y en la corona sur aparece el edificio de los noventa y dos mil, con garaje, portal accesible y ascensor de origen; ahí el encargo no consiste en abrir hueco, sino en decidir si el equipo aguanta otro ciclo. Cada tipo se valora con partidas distintas.
Barrios de Dos Hermanas donde falta el ascensor
El mapa nazareno del ascensor tiene dos mitades. En el núcleo tradicional y en las barriadas de Los Montecillos, Ibarburu, Vistazul o Cantely predominan bloques de tres y cuatro alturas de los setenta y ochenta, muchos sin equipo y con portal a media altura. En Montequinto, Condequinto y Olivar de Quintos el parque es bastante posterior: allí casi todos los edificios lo tienen, y lo que aparece es un aparato que ya suma veinte años de servicio. Costa del Sol, Fuente del Rey y San Hilario quedan en medio, con manzanas de una época y de la otra pared con pared.
Montequinto, Condequinto, Olivar de Quintos, Vistazul, Cantely, Los Montecillos, Ibarburu, Costa del Sol, Fuente del Rey, San Hilario
Cómo se organiza la instalación del ascensor en Dos Hermanas
La secuencia que mejor funciona aquí arranca con un dato de archivo: la fecha de terminación que consta en el catastro y en la escritura. Con ella se sabe en media hora si la finca puede optar a la ayuda. Después llegan la medición del hueco, las propuestas de instaladores del área metropolitana y, al final, la reunión de vecinos, que ya vota sobre una cifra neta. Si el edificio es de los años dos mil y se trata de una sustitución, el orden se invierte: primero el informe del conservador sobre deficiencias y vida útil, luego dos alternativas valoradas, y con ellas a la asamblea.
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Qué entra en el presupuesto del ascensor en Dos Hermanas
Cuando el inmueble entra en la convocatoria, el presupuesto se lee de una manera; cuando no entra, de otra. En el primer supuesto lo decisivo es que las partidas subvencionables queden identificadas y bien documentadas. En el segundo todo el peso recae sobre la derrama, así que interesa saber qué se puede ejecutar por fases, cuánto margen hay en los acabados y cómo está dotado el fondo de reserva. En ambos casos exigimos el mismo nivel de detalle, porque es lo único que permite comparar sin fiarse del total.
Instalar un ascensor en un bloque de Dos Hermanas
Montequinto se levantó como barrio dormitorio pegado a la capital, con manzanas cerradas y garaje bajo rasante. Eso tiene una consecuencia poco intuitiva en el importe: cuando existe sótano, el foso cae sobre la planta de aparcamiento y hay que resolver apoyo y estanqueidad, una partida de obra civil que no aparece en un bloque sin garaje. Conviene que venga desglosada desde el principio.
El otro rasgo del municipio es el tamaño de las comunidades. Abundan los edificios de dos y tres portales con veinte o treinta viviendas, y eso juega a favor: cuanto más se divide el coste, menor es la cuota por puerta y más fácil resulta que el esfuerzo exigible quepa dentro del límite que fija la Ley de Propiedad Horizontal.
Preguntas frecuentes en Dos Hermanas
¿Cuánto suele costar instalar un ascensor?
Todo se decide en dónde cabe la cabina, y en Sevilla hay tres respuestas típicas. La económica es el patio de luces de las barriadas de los sesenta de Cerro-Amate o Torreblanca: estructura autoportante, escalera intacta y un hueco que ya estaba ventilado.
La intermedia es ocupar el ojo de la escalera, que obliga a rehacer el peldañeado y a comprobar que sobra el ancho de paso que exige la ordenanza. La cara es salir a fachada o a un patio de vecinos del casco, con licencia en zona protegida y ocupación de vía pública.
Sobre esa horquilla se descuenta luego la ayuda de la Junta, así que la cifra que la comunidad acaba votando nunca es la del primer presupuesto.
¿Qué precio tiene un ascensor nuevo?
El tipo de máquina marca la horquilla mucho antes que el acabado. El hidráulico empuja la cabina desde abajo, no pide cuarto en cubierta ni casi altura libre en cabeza y encaja bien en las tres o cuatro plantas de la mayoría de bloques de la provincia; a cambio gasta más corriente y necesita un armario para el grupo.
El eléctrico con tracción sin engranajes se aloja en el propio recorrido, consume bastante menos y es lo que hoy se monta en los edificios altos de Los Remedios o Nervión. Y cuando solo hay que salvar los peldaños del zaguán, una plataforma vertical resuelve por otro orden de dinero.
Pide valorada más de una solución para el mismo portal: la comparación explica el presupuesto mejor que cualquier catálogo.
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